Un lugar mágico, bañado por la fuerza del Cantábrico y la piedra tallada de su puente. Con una ermita en su cima que se alza implacable, a pesar de sus golpes y reconstrucciones, desde el siglo IX. Un lugar glorioso, de los que te hacen sentir como en el fin del mundo. Aquí nos encontramos el tesoro, no escondido, de Euskadi. A través de su camino zigzagueante y estrecho, llegaremos a su punto más alto, observando las vistas espectaculares del mar, los acantilados, las cuevas y los arcos… Convirtiendo este enclave en uno de los imprescindibles de la costa vasca y de la cornisa cantábrica..

Arcos naturales de roca

Además de San Juan, la Virgen de Begoña también tiene su lugar en la roca, sumergida bajo uno de los arcos naturales de la isla.

Simplemente increíble

Desde el mar las vistas son impresionantes hacia cualquier parte que mires. Desde el precioso litoral cantábrico , hasta la impresionante escalera pasando por una playa de piedras y otra de arena a cada lado y por la isla de Aketxe hacia el interior del mar.

"Toda la costa vizcaína, desde el límite con Guipúzcoa hasta el límite con Cantabria, es simplemente increíble. Desde pueblos pesqueros increíbles como Lekeitio, Elantxobe o Bermeo hasta paraisos del surf como Sopelana o Mundaka pasando por preciosas playas solitarias como las de Laga y Laida. Pero sin duda el punto más famoso de toda la costa, es el de San Juan de Gaztelugatxe". Próximo destino blog